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Dijo Abdu'l-Bahá:
Espero que
todos vosotros os sintáis felices y bien. Yo no estoy contento, sino muy triste. Las
noticias de la batalla de Bengasi atormentan mi corazón. ¡Me asombro del salvajismo
humano que aún existe en el mundo! ¿Cómo es posible que las personas combatan de la
mañana a la noche, matándose unas a otras, derramando la sangre de sus semejantes? ¿Con
qué objeto? ¡Para ganar la posesión de un pedazo de tierra! Hasta los animales, cuando
pelean, tienen una razón más inmediata y más razonable para sus ataques. ¡Cuán
terrible es que el ser humano, que pertenece al reino más elevado, pueda rebajarse a
matar y a causar sufrimiento a sus semejantes, por la posesión de un pedazo de tierra!
¡El ser más elevado de la creación
luchando por obtener la materia más baja, la tierra! La tierra no pertenece a un pueblo,
sino a todos los pueblos. Esta tierra no es su hogar, sino su tumba. ¡Y es por sus tumbas
por lo que se pelean! No existe en este mundo nada más horrible que la tumba, la morada
donde se descomponen los cuerpos de los seres humanos.
Por grande que sea el conquistador,
por muchos que sean los países que reduzca a su esclavitud, no puede conservar más que
una parte insignificante de tierra, ¡su propia tumba! Si fuese necesario adquirir más
tierras para el mejoramiento de la condición de sus habitantes, para la expansión de la
civilización (para sustituir prácticas crueles por leyes justas), seguramente podría
conseguirse, de una forma pacífica, la necesaria extensión de territorio.
¡Pero la guerra se hace para
satisfacer la ambición de las personas; por afán de ganancia material para unos pocos,
causando una terrible miseria a innumerables hogares, destrozando los corazones de
centenares de hombres y mujeres!
¡Cuántas viudas lloran a sus
esposos, cuántas historias de salvaje crueldad llegan a nuestros oídos! ¡Cuántos
pequeños huérfanos claman por sus padres muertos, cuántas mujeres lloran a sus hijos
asesinados!
¡No hay nada tan desgarrador y
terrible como un arrebato de salvajismo humano!
(La Sabiduría de
Abdul-Bahá)
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