| La aceptación
de la relación entre la Religión y la Ciencia |
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Dijo
Abdu'l-Bahá: Os he
hablado de algunos de los principios de Bahá'u'lláh: La investigación de la verdad y La unidad de la humanidad. Ahora desarrollaré el Cuarto principio, que es La aceptación de la relación entre la Religión y la
Ciencia. No existe
contradicción entre la verdadera religión y la ciencia. Cuando una religión se opone a
la ciencia, se convierte en mera superstición: aquello que es contrario al conocimiento,
es ignorancia. ¿Cómo
puede un individuo dar crédito a un hecho que la ciencia ha demostrado que es imposible?
Si él cree a despecho de su propia razón, es más bien ignorante superstición que fe.
Los verdaderos principios de todas las religiones están en conformidad con las
enseñanzas de la ciencia. La unidad de
Dios es lógica, y esta idea no está en contradicción con las conclusiones a las que ha
llegado el estudio científico. Todas las
religiones enseñan que debemos hacer el bien, ser generosos, sinceros, veraces,
obedientes a la ley y fieles; todo esto es razonable y, lógicamente, el único modo por
el cual la humanidad puede progresar. Todas las
leyes religiosas concuerdan con la razón, y están adaptadas a los pueblos para quienes
fueron creadas, y para la época en la cual debían ser obedecidas. La religión
tiene dos partes esenciales: 1. La espiritual. 2. La práctica. La parte
espiritual nunca cambia. Todas las Manifestaciones de Dios y sus Profetas han enseñado
las mismas verdades y han ofrecido la misma ley espiritual. Todos enseñan un único
código de moralidad. No existe división en la verdad. El Sol ha enviado muchos rayos
para iluminar la inteligencia humana pero la luz es siempre la misma. La parte
práctica de la religión se refiere a las formas externas y las ceremonias, y a varios
métodos de castigos para ciertas ofensas. Éste es el lado material de la ley, y guía
las costumbres y la educación de los pueblos. En el tiempo
de Moisés había diez crímenes penados con la muerte. Cuando vino Cristo eso fue
modificado; el viejo axioma "ojo por ojo, y diente por diente" se convirtió en
"Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian". ¡La antigua ley
dura fue cambiada por una de amor, de misericordia y tolerancia! En el
pasado, el castigo por robo era el de cortar la mano derecha; en nuestro tiempo, esta ley
no podría aplicarse. En esta época, a alguien que maldice a su padre se le permite
continuar viviendo, cuando en tiempos pasados se le habría quitado la vida. Por tanto, es
evidente que mientras la ley espiritual nunca se altera, las reglas prácticas deben
cambiar en su aplicación, de acuerdo con las necesidades de los tiempos. El aspecto
espiritual de la religión es el más amplio, el más importante de los dos, y es el mismo
en todas las épocas. Nunca cambia. Es el mismo, ayer, hoy y siempre. "Como fue en el
comienzo, es ahora y siempre será." Ahora bien,
todas las cuestiones de moralidad contenidas en la ley espiritual e inmutable de todas las
religiones son lógicamente correctas. Si la religión fuese contraria a la lógica de la
razón, entonces dejaría de ser una religión, para ser meramente una tradición. La
religión y la ciencia son las dos alas con las que la inteligencia del ser humano puede
remontarse a las alturas, con las que el alma humana puede progresar. ¡No podrá volar
sólo con un ala! Si trata de volar sólo con el ala de la religión, caerá
inmediatamente al lodazal de la superstición, mientras que, por otro lado, si sólo trata
de usar el ala de la ciencia, tampoco podrá hacer ningún progreso, pues se hundirá en
el angustioso pantano del materialismo. Todas las religiones de la actualidad han caído
en prácticas supersticiosas, quedando en discordancia tanto con los verdaderos principios
de las enseñanzas que ellas representan, como con los descubrimientos científicos de la
época. ¡Muchos líderes religiosos han llegado a creer que la importancia de la
religión radica principalmente en la adherencia a una colección de ciertos dogmas y a la
práctica de ritos y ceremonias! A aquellos cuyas almas pretenden curar les enseñan a
creer de la misma manera, aferrándose tenazmente a las formas exteriores,
confundiéndolas con la verdad interior. Ahora bien,
estas formas y rituales difieren en las distintas iglesias y entre las diferentes sectas,
e incluso se contradicen unas a otras, dando lugar a la discordia, al odio y la desunión.
El resultado de todo este desacuerdo es la creencia, entre muchas personas cultas, de que
la religión y la ciencia están en contradicción, que la religión no necesita de los
poderes de reflexión, y que no debería ser regulada por la ciencia en modo alguno, sino
que están, necesariamente, en oposición una con la otra. El desafortunado resultado de
esto es que la ciencia se ha apartado de la religión, y que ésta se ha convertido en un
mero ciego que sigue, más o menos apáticamente, los preceptos de ciertos maestros
religiosos, que insisten en que sus propios dogmas favoritos sean aceptados, aun cuando
resulten manifiestamente contrarios a la ciencia. Esto es una necedad, pues es bastante
evidente que la ciencia es la luz y por eso la verdadera
religión no se opone al conocimiento.
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de La Sabiduría de Abdul-Bahá) |